Comayagua, La Ceiba y Choluteca emitieron disposiciones que restringen encuentros de personas que se identifican con animales, generando debate sobre convivencia y derechos individuales.
En Honduras, tres municipalidades han encendido el debate público tras emitir ordenanzas que prohíben las reuniones de personas identificadas como “therians”, término utilizado por quienes manifiestan sentirse o identificarse con animales y, en algunos casos, adoptan comportamientos asociados a esa identidad. Las ciudades de Comayagua, La Ceiba y Choluteca se transformaron en el epicentro de esta controversia al establecer restricciones para el uso de espacios públicos en este tipo de encuentros.
En el caso de La Ceiba, la alcaldía fue categórica al señalar que no otorgará permisos para actividades vinculadas a este grupo, argumentando que la ciudad promueve exclusivamente eventos de carácter familiar, religioso, cultural y cívico. La medida busca, según las autoridades, mantener la línea de actividades que refuercen la identidad comunitaria y la convivencia social.
Por su parte, la municipalidad de Choluteca decretó que queda terminantemente prohibido el uso de espacios públicos para reuniones o concentraciones que no cuenten con autorización municipal. El documento oficial enfatiza que estas disposiciones se aplican a encuentros que, a juicio de las autoridades, puedan alterar “el orden público, la moral y las buenas costumbres”.
Aunque no se detallaron incidentes específicos que hayan motivado estas decisiones, los gobiernos locales sostienen que las ordenanzas buscan preservar la convivencia ciudadana y garantizar el uso adecuado de los espacios públicos. Sin embargo, la medida ha generado un intenso debate en redes sociales y entre distintos sectores de la sociedad.
Algunos defienden la potestad municipal de regular actividades públicas, mientras otros cuestionan si estas restricciones vulneran derechos individuales y la libertad de reunión. La discusión se ha convertido en un tema nacional, donde se cruzan argumentos sobre identidad, diversidad cultural y el rol de las autoridades en la regulación de espacios comunitarios.
Las ordenanzas, más allá de su carácter administrativo, han puesto sobre la mesa un tema sensible: el equilibrio entre la convivencia ciudadana y el respeto a las expresiones individuales. Lo cierto es que la polémica continúa creciendo y promete mantenerse como uno de los debates más comentados en la agenda comunal y nacional.
