En tiempos de calor extremo y jornadas familiares al aire libre, la médico infanto-juvenil advierte sobre los riesgos invisibles del verano y entrega pautas claras para proteger la salud infantil.
El verano suele presentarse como una postal idílica: niños jugando en la piscina, familias reunidas en la playa y tardes interminables de sol. Sin embargo, detrás de esa imagen se esconde una realidad que muchas veces preferimos ignorar: el peligro constante de las quemaduras solares, la insolación y la deshidratación en los más pequeños.
La Dra. Amantina López Kappes, médico infanto/juvenil con más de una década de experiencia en el servicio público y privado, lo dice sin rodeos: “Nunca pierda de vista a sus hijos al menos hasta los 15 años mientras nadan”. Su advertencia no es un simple consejo, es un llamado urgente a la responsabilidad parental. En un país donde los accidentes estivales se multiplican cada año, la vigilancia activa se convierte en un deber ineludible.
No basta con estar presente, hay que organizarse. “Si hay más de un adulto, hacer turnos de vigilancia es una medida práctica y efectiva”, recalca la especialista. Y tiene razón: la confianza excesiva suele ser el primer paso hacia la tragedia.
El bloqueador solar, ese producto que muchos aplican de manera descuidada es otro eje central de su discurso. La doctora recomienda un Factor UV 50 o superior, reaplicado cada cuatro horas y siempre después de salir del agua. “Algunos bloqueadores son resistentes al agua, por lo que invitamos a leer las instrucciones de cada producto”, advierte. La prevención no admite improvisaciones.
Pero el sol no solo quema la piel, también agota el cuerpo. Por eso, la Dra. López insiste en limitar la exposición a horarios seguros: antes de las 11 de la mañana y después de las 16 horas. En esas franjas, la radiación es menor y se reducen los riesgos de insolación y deshidratación. Al llegar a casa, un baño inmediato ayuda a disminuir irritaciones y posibles infecciones cutáneas.
Si a pesar de los cuidados mi hijo se quemó, ¿qué hago?
- Baño con agua tibia.
- Usar cremas hidratantes dermatológica adecuado a cada situación.
- Favorecer ingesta de agua y sales hidratantes sodio 60. Se sugiere una administración de 50 ml/ kg primeras 4 horas. Se sumará 10cc / kg por cada episodio de vómitos o deposiciones diarreicas (al final tabla con valores sugeridos por peso)
¿Cómo saber si mi hijo sufre de insolación?
Los principales síntomas se enumeran a continuación:
– Fiebre, dolor de cabeza, vómitos y náuseas.
Medidas a aplicar:
- Lo primero, será bañarlo con agua tibia. Nota: NO USAR AGUA FRÍA.
- Usar cremas hidratantes dermatológica adecuado a cada situación.
- Hidratar con sales hidratantes 60: 100 ml/kg, primeras 4 horas. Agregar 10 / kg por cada episodio de vómitos o deposiciones diarreicas (al final tabla con valores sugeridos por peso).
- Si a pesar de lo anterior sigue sintomático se sugiere traslado a un centro de salud.
Información importante
Las sales hidratantes sodio 60 la venden sin receta en las distintas farmacias, en versión polvo para diluir y otros para beber directamente, importante NO CONFUNDIR CON BEBIDAS HIDRTANTES NO MEDICAS Y QUE NO CUMPLEN CON LAS CONDICIONES DESCRITAS.

Se adjunta tabla estimativa de los cc a administrar de sales hidratantes sodio 60, a partir de los 20 kg se sigue la última indicación (15-20 kg). Administrar idealmente en cuatros horas, pero siempre dependerá de la tolerancia oral.
Ejemplo: Mi hijo pesa 15 kilos, esta con unas quemaduras leves, por lo mismo debo darle 50 ml/ kg de sodio 60, revisamos la tabla y nos dice que se le debe administrar 750 cc en 4 horas, ahora si estuviera con insolación, deberíamos administrar 100 ml/ kg de sales hidratantes lo que sería 1500 cc en 4 horas de manera lenta.
El tips del día:
Bueno y como comentario extra ante la presencia de fogatas, asados, parrilla y otro ante alguna quemadura poner de inmediato bajo agua fria al menos 10 minutos y luego según la gravedad acudir a un servicio de urgencia.
Opinión final
El verano no debería ser un campo de batalla entre la diversión y la salud. Sin embargo, lo es. La columna de la Dra. Amantina López Kappes nos recuerda que la prevención es un acto de amor y responsabilidad. No se trata de arruinar la diversión, sino de garantizar que nuestros niños puedan disfrutarla sin pagar un precio demasiado alto.
El verano siempre trae consigo momentos inolvidables, pero también riesgos que no podemos pasar por alto. Por eso es fundamental escuchar a quienes tienen la experiencia y el conocimiento para guiarnos. La Dra. Amantina López Kappes no solo habla desde la medicina, sino desde el sentido común y la responsabilidad. Su trayectoria académica la respalda: diplomados en cuidados de niños y lactantes, formación en dermatología infantil, acreditación vigente en urgencias pediátricas y neonatales, además de su especialización en el manejo de pacientes con trastorno del espectro autista. A todo esto, se suma su acreditación como terapeuta floral por la Sociedad Chilena de Terapia Floral, lo que refleja una visión integral de la salud. Más que consejos prácticos, sus palabras son el resultado de más de diez años dedicados a unir ciencia, humanidad y prevención en beneficio de la infancia.
Y porque la prevención también se construye con cercanía, la Dra. López pone a disposición de la comunidad sus canales de contacto. Quienes necesiten orientación pueden escribirle al correo dra.amantinalopez@gmail.com o comunicarse al celular de consulta +56989579202, disponible todos los días de la semana. Una profesional que combina conocimiento, experiencia y humanidad, al servicio de las familias que quieren disfrutar el verano con seguridad y tranquilidad.
