La digitalización avanza en Chile y plantea un desafío clave: integrar a las personas mayores en el uso de la IA, reduciendo brechas y potenciando beneficios sociales y cognitivos.
La transformación digital en Chile avanza a pasos acelerados, y la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en protagonista de este proceso. Sin embargo, un segmento clave de la población enfrenta barreras de acceso y confianza tecnológica: las personas mayores. La pregunta es inevitable: ¿estamos construyendo un futuro digital con ellas o sin ellas?
La población de adultos mayores crece de manera sostenida en el país, lo que convierte su inclusión en un asunto de derechos, equidad y ciudadanía. Programas como la Estrategia Nacional de Inclusión Digital para Personas Mayores 2025‑2035 buscan reducir la brecha digital, pero los estudios muestran que aún persisten diferencias profundas en acceso, uso efectivo y percepción tecnológica.
Un análisis realizado por la agencia de comunicación SOUL reveló que la conversación digital sobre las personas mayores es intensa y contradictoria. De más de mil publicaciones revisadas, el tono general del debate fue mayoritariamente negativo (58%), pero la percepción hacia los adultos mayores resultó marcadamente positiva: un 76% de las menciones expresaron respeto, valoración y defensa hacia ellos. “La conversación digital es dura, crítica y mayoritariamente negativa cuando se habla del sistema previsional o de la falta de protección, pero al mismo tiempo es profundamente empática con los adultos mayores. Hay un consenso transversal en exigir dignidad para la vejez. Esta paradoja revela una ciudadanía activa, informada y emocionalmente involucrada, donde las generaciones más jóvenes están jugando un rol clave amplificando estas demandas en el espacio digital”, explicó Oscar Marcos, managing director de SOUL.
Beneficios de la IA para las personas mayores
La IA no solo representa un desafío, sino también una oportunidad para mejorar la calidad de vida de este grupo. Entre los principales beneficios destacan:
- Acceso a información y servicios: asistentes digitales y aplicaciones facilitan búsquedas y respuestas rápidas, reduciendo barreras tecnológicas y el riesgo de aislamiento.
- Autonomía en trámites y comunicación: interfaces amigables y asistentes virtuales adaptados pueden disminuir la dependencia de terceros.
- Estimulación cognitiva y social: juegos, chatbots y aplicaciones fomentan el aprendizaje continuo y la interacción social, claves para un envejecimiento activo.
- Personalización del apoyo: herramientas que se ajustan a capacidades físicas y cognitivas, con opciones de voz o interfaces simplificadas.
- Conexión intergeneracional: el uso productivo de la IA acerca a las personas mayores al mundo digital, reduciendo la brecha con las generaciones más jóvenes.
La kinesióloga de Senior Suites, Natalia Maulén, destacó que la integración ha sido progresiva: “Hay aplicaciones con diseños adaptados a ellos, entonces ha sido de manera constante para ellos también irse adaptando a esto, que es algo nuevo. En Senior Suites tenemos un residente que es muy joven y que está muy metido en el tema de la inteligencia artificial e investiga mucho, usa mucha tecnología, usa tablet, usa teléfono, computador, está todo el día metido en eso”.
El reto de la inclusión
Los desafíos de la IA no están centrados únicamente en el avance tecnológico, sino en garantizar que toda la comunidad participe de este progreso. En el caso de las personas mayores, el reto es doble: incluirlas y asegurar que puedan aprovechar al máximo los beneficios que la inteligencia artificial puede aportar en su vida diaria.
La digitalización no puede ser un proceso excluyente. La vejez dejó de ser un tema silencioso y hoy interpela al país completo. La IA, bien utilizada, puede convertirse en un puente hacia la equidad, la autonomía y la dignidad de las personas mayores en Chile.
