Golpe histórico al Tren de Aragua en Chile

El fiscal Metropolitano Sur, Héctor Barros, destapó una de las mayores redes de lavado de activos del país, superando los $78 mil millones. Un ejecutivo de banco operaba cuentas para enviar dinero a la cárcel vía criptomonedas. Todo nació tras un quíntuple homicidio en Lampa.

Fiscal Héctor Barros revela cifra astronómica de $78 mil millones lavados por la megabanda y detalla el rol clave de un ejecutivo bancario reclutado para mover dinero internacional.

 

No fue un operativo más. Lo que comenzó como la investigación de una macabra fiesta en Lampa donde cinco personas perdieron la vida, terminó destapando la cloaca financiera más grande del crimen organizado en nuestro país. En una mañana que quedará grabada en los anales de la lucha antidelincuencia, el fiscal regional Metropolitano Sur, Héctor Barros, confirmó lo que nadie se atrevía a imaginar: el brazo financiero del Tren de Aragua logró mover más de 78 mil millones de pesos al extranjero.

“Estamos hablando de una cifra superior a $78 mil millones que salieron de nuestro país a través de empresas de criptomonedas hacia otros países”, sentenció Barros con la gravedad del caso, añadiendo que se trata de “uno de los mayores lavados que hemos tenido en nuestro país”.

Pero lo que hace que esta historia parezca sacada de un guion de Netflix es la forma en que operaban. No se trataba de simples burreros o couriers de billetes. Para blanquear el dinero sucio proveniente de extorsiones, trata de personas y secuestros, la organización reclutó a un pez gordo dentro del sistema financiero nacional.

El infiltrado de corbata: El ejecutivo del Banco Santander

Mientras los efectivos de la PDI allanaban propiedades y cadenas nacionales de comida rápida, un allanamiento silencioso pero devastador ocurría en pleno centro de Santiago. Una sucursal bancaria ubicada en la calle Agustinas fue intervenida. El objetivo no era la bóveda, sino un escritorio. El detenido: José Carlos Pérez Asencio, un ejecutivo del Banco Santander.

Las primeras versiones apuntaban a una complicidad corporativa, pero el fiscal Barros fue tajante al aclarar el modus operandi. “No estamos hablando del banco, o que a través del banco hacía esto”, explicó el persecutor. “Sino que él tenía muchas cuentas abiertas en distintos bancos, y a partir de ahí empezaba a operar”.

Según la investigación, Pérez Asencio utilizaba su expertise financiero para fragmentar el dinero y lanzarlo al mundo a través de criptomonedas, un laberinto virtual donde los rastros se diluyen. El destino final del dinero, reveló Barros, apunta directamente al corazón del mal: una cárcel en Colombia donde purga condena Carlos ‘El Bobby’ Gómez, uno de los máximos líderes del Tren de Aragua.

Del “parcelazo” de Lampa a los bares de Bellavista

Para entender cómo se llegó hasta este punto hay que retroceder al año 2024. Un violento “parcelazo” en Lampa, donde la banda asesinó a cinco personas en medio de una fiesta, fue la chispa que encendió la mecha. “Ahí se inició una investigación vinculada con la zona sur, dado que se atentó contra una persona que realizaba actividades (delictuales) en la zona sur”, detalló Barros.

A partir de esa masacre, la Fiscalía Sur comenzó a tirar del hilo. Descubrieron que la célula no solo mataba por encargo, sino que tenía un portafolio diversificado de delitos. Los investigadores descubrieron una maquinaria de extorsión brutal en el barrio Bellavista, el epicentro de la noche santiaguina.

“Obligaban a dueños de locales nocturnos del barrio Bellavista a cederles el control de sus comercios”, reveló el fiscal. Una vez dueños del local por la fuerza, realizaban fiestas clandestinas donde se quedaban con el 100% de las ganancias de las entradas (tickets) y, por supuesto, de la venta de drogas al interior de los recintos.

El jefe de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado Centro de la PDI, Cristián Sepúlveda, amplió el espectro del horror: “Esta célula del Tren de Aragua se relaciona con otros ilícitos, como obtener ganancias propias de actividades relacionadas con la trata de personas con fines de explotación sexual y secuestro”. Sepúlveda añadió un detalle escalofriante: “No solo extorsiones, sino que también se ocupaba el dinero que se traía desde la migración”.

El golpe en la billetera: la estrategia que duele más que las balas

El operativo fue quirúrgico. Se solicitaron 19 órdenes de detención, todas cumplidas, más dos aprehendidos en flagrancia. Pero el fiscal Barros no solo celebró las capturas. Con la mirada puesta en la estrategia de largo plazo, explicó por qué este golpe es diferente.

“Yo diría que esta es la primera vez que le pegamos donde ellos más lo resienten, que en el fondo es en el patrimonio”, enfatizó Barros. “Creemos que detener y detener a los partícipes de este hecho, finalmente ellos lo que hacen es reemplazarlos; pero cuando les pegamos en el negocio, en el giro del negocio que es este, es donde más les va a repercutir”.

Y es que el Tren de Aragua, famoso por su capacidad de reemplazar sus bases operativas rápidamente, no puede reponer tan fácilmente una infraestructura financiera de 78 mil millones de pesos desarticulada. La PDI allanó no solo oficinas y viviendas, sino también cinco recintos carcelarios (cuatro en Chile y uno en Colombia), probando que la coordinación internacional empieza a dar frutos.

Mientras los 19 capturados pasan a control de detención, en las calles de Lampa y Bellavista hay un respiro de alivio. Sin embargo, la advertencia del fiscal retumba: el dinero es el oxígeno del crimen, y hoy, por primera vez, le han cortado la respiración al monstruo.

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