Un niño de 9 años de Viña del Mar protagonizó el hito histórico que marca un antes y un después en la salud auditiva infantil de la región.
Un hecho que quedará grabado en la memoria de la salud pública regional se vivió en el Hospital Dr. Gustavo Fricke, donde junto a JUNAEB Valparaíso se concretó el encendido del primer implante auditivo de conducción ósea realizado bajo el convenio de colaboración entre ambas instituciones.
El protagonista de esta historia es Agustín Soto Villarroel, estudiante de 9 años del Colegio Casteliano de Viña del Mar, quien desde pequeño enfrentaba una pérdida auditiva congénita. El pasado 25 de marzo de 2026 fue sometido a una cirugía de alta complejidad que le abrió la posibilidad de escuchar por primera vez con claridad en su oído derecho.
El momento clave llegó con el encendido del procesador externo, etapa que marca el inicio de la percepción auditiva mediante vibraciones transmitidas directamente al oído interno a través del implante instalado en el hueso del cráneo. Una tecnología de última generación que cambia radicalmente la vida de quienes la reciben.

El director regional (s) de JUNAEB Valparaíso, Pablo Zelada Álvarez, destacó la trascendencia del procedimiento:
“Para JUNAEB Valparaíso este hito representa un avance muy significativo, porque refleja el sentido profundo de nuestro Programa de Servicios Médicos: contribuir al bienestar integral de las y los estudiantes, apoyando su salud, su inclusión y sus trayectorias educativas. Estamos hablando de una prestación de alta complejidad, vinculada a un audífono cuyo costo alcanza los 15 millones 800 mil pesos, y que gracias al convenio con el Hospital Dr. Gustavo Fricke hoy pudo concretarse en beneficio de Agustín y su familia”.
Por su parte, el director del Hospital Dr. Gustavo Fricke, Juan Carlos Gac, expresó la emoción del equipo médico: “Estamos muy emocionados de ver a Agustín y cómo se recupera de su hipoacusia con ayuda de la tecnología, gracias a este convenio entre JUNAEB y el Hospital Dr. Gustavo Fricke, iniciado a fines de 2025 y que hoy se concreta con el primer paciente a quien se le instaló este audífono especial, que le permite escuchar mejor. Con esto mejora su bienestar, su salud y tiene una mayor integración como alumno de un colegio de la ciudad”.

El director (s) del Servicio de Salud Viña del Mar–Quillota–Petorca, Haroldo Faúndez, subrayó el impacto social:
“Como Servicio de Salud Viña del Mar–Quillota–Petorca estamos muy orgullosos de esta alianza entre el Hospital Dr. Gustavo Fricke y JUNAEB, porque permite entregar una atención integral a niños y niñas con patologías auditivas que muchas veces no cuentan con cobertura en el sistema público. Hoy vemos en Agustín el impacto concreto de este esfuerzo conjunto: un niño que, gracias a esta intervención, podrá escuchar por primera vez por su lado derecho, abriendo nuevas oportunidades”.
La madre del menor, Denise Villarroel, compartió la emoción familiar:
“Ha sido un cambio total, un cambio radical en la vida de Agustín y también en nuestra familia. Nunca pensamos que él iba a salir favorecido con este implante, por lo que ha significado muchísimo para nosotros y nos tiene muy felices”.
Además, hizo un llamado a otras familias:
“Que las familias se animen y confíen, porque esto representa una oportunidad enorme para los niños y sus familias. En nuestro caso, el cambio ha sido total. Ver cómo Agustín hoy puede escuchar es algo que impacta no solo a él, sino también a toda nuestra familia y a su entorno”.
El convenio entre JUNAEB y el Hospital Dr. Gustavo Fricke contempla la adquisición de dispositivos implantables por parte de JUNAEB, mientras que el hospital se encarga de los estudios clínicos, la cirugía, rehabilitación y seguimiento. Con este modelo, se busca garantizar inclusión, equidad y acceso a tecnologías que transforman vidas.
Tras el encendido, Agustín inició un proceso de adaptación auditiva, controles médicos y rehabilitación fonoaudiológica, etapa fundamental para potenciar los beneficios del implante y avanzar en su inclusión escolar y social.
Este hito no solo representa un triunfo médico, sino también un símbolo de esperanza para cientos de familias que ven en la colaboración interinstitucional una oportunidad real de mejorar la calidad de vida de sus hijos.
