Pescadores Industriales del Biobío advierten que la escasez del recurso traerá efectos económicos y laborales en la zona si no cambian las condiciones oceanográficas.
La Región del Biobío enfrenta una de las crisis pesqueras más duras de los últimos años. El jurel, recurso clave para la industria y la economía local, prácticamente ha desaparecido de los caladeros habituales. Las cifras son alarmantes: las capturas apenas alcanzan el 28% de la cuota, cuando lo normal a esta fecha es llegar cerca del 60%.
La presidenta de los Pescadores Industriales del Biobío, Macarena Cepeda Godoy, lo resume con crudeza: “Hasta hoy hemos capturado la mitad de lo normal y pese a los esfuerzos de navegación y búsqueda, la situación no mejora”.
🚢 Flota paralizada y búsqueda desesperada
Actualmente, el 80% de la flota industrial —compuesta por 38 barcos— permanece en puerto. La razón es clara: los cardúmenes encontrados son escasos, juveniles o mezclados, lo que obliga a activar protocolos de buenas prácticas y abandonar las zonas de pesca.
Las compañías Camanchaca, Blumar, Landes, FoodCorp y Orizon desplegaron este viernes una fuerza de tarea con 8 buques, diseñando “tracks” basados en información científica para intentar localizar al recurso y abastecer las plantas de proceso. Sin embargo, los resultados siguen siendo insuficientes.

🌊 Condiciones oceanográficas adversas
El gremio explica que las aguas presentan anomalías de temperatura, incluso en plena temporada fría. Esto genera un escenario poco “amigable” para especies como el jurel, que requieren aguas de menor temperatura. “En simple, no lo hemos podido hallar. Se han hecho cientos de horas de navegación y varias miles de millas náuticas a cargo de tripulaciones muy experimentadas y no está”, enfatizó Cepeda.
⚠️ Impacto económico y laboral
La preocupación va más allá de lo ambiental. La falta de materia prima amenaza con golpear directamente la economía regional y el empleo. “Esta merma es muy significativa y las compañías están resistiendo esta falta de materia prima. Los efectos económicos y laborales deberían comenzar a sentirse pronto en la zona de no mediar un cambio en las condiciones oceanográficas”, advirtió la presidenta gremial.
La industria confía en que el trabajo de las tripulaciones y las indicaciones científicas permitan revertir el escenario. Pero la incertidumbre se instala en el Biobío, donde miles de familias dependen de la pesca industrial y del procesamiento del jurel.
