La acumulación de nieve supera el metro en sectores rurales y mantiene bloqueadas rutas esenciales, mientras equipos municipales y de Vialidad trabajan sin descanso para restablecer la conectividad.
La cordillera de Lonquimay vive uno de los inviernos más duros de los últimos años. Desde el miércoles, las precipitaciones han cubierto con un manto blanco cada rincón de la comuna, dejando imágenes de postal, pero también una realidad compleja para cientos de familias que enfrentan aislamiento y dificultades de movilidad.
Según los reportes oficiales, “las precipitaciones han dejado cerca de 50 centímetros de nieve en el radio urbano, mientras que en sectores rurales la acumulación supera el metro de espesor”. Este fenómeno ha afectado directamente la conectividad de unas 900 familias, alcanzando a 3.565 personas que permanecen aisladas por la imposibilidad de transitar en caminos secundarios completamente cubiertos.
🚜 “Equipos municipales, Vialidad y maquinaria de la empresa Global continúan trabajando en el despeje de las rutas principales”, informaron desde el municipio. Sin embargo, aún existen sectores donde el acceso sigue siendo limitado, especialmente en zonas altas y rurales donde la nieve se mantiene compacta y las temperaturas bajo cero dificultan las labores.
La situación refleja la crudeza del invierno en la cordillera de La Araucanía, donde la belleza del paisaje contrasta con los desafíos diarios de las comunidades rurales. La nieve, que embellece los bosques y montañas, también pone a prueba la resiliencia de los habitantes, quienes dependen del trabajo coordinado de las autoridades para recuperar la normalidad.
En Lonquimay, el invierno no solo es una estación: es una prueba de fortaleza comunitaria. Las cuadrillas avanzan lentamente, despejando caminos y asegurando el abastecimiento básico, mientras los vecinos se organizan para enfrentar juntos el frío extremo y la incomunicación temporal.
